Manifiesto fundacional de la Academia Española de Administración Pública

En la era de la globalización, las Administraciones Públicas representan importantes sectores de la actividad y en ella desempeñan sus funciones centenares de miles de personas.

En general, en nuestro país, más de dos millones y medio de funcionarios y empleados públicos trabajan cada día para poner en funcionamiento los servicios públicos esenciales, administrando sectores de la actividad social y económica, o participando en la regulación de la sociedad. Según los estudios demoscópicos especializados, la opinión pública considera que nuestra Administración pública y nuestros funcionarios desarrollan su actividad en numerosos sectores con un grado de eficacia y eficiencia notable, pero algunos lugares comunes en sentido distinto parecen extendidos en exceso en nuestra sociedad. Uno de ellos, quizás no el más importante ,teniendo en cuenta la crisis en la que vivimos y las perspectivas de futuro nada halagüeño que parecen compartir una gran mayoría de españoles, se refiere al desprestigio de lo público, con sus secuelas de la ineficacia del sector público, la holgazanería de sus funcionarios y la consideración de que en buena parte los males de España tienen su profunda raíz en la ineficacia, la desmesura de las Administraciones Públicas y la incompetencia de los servidores públicos.

Las personas que formamos parte de la Asociación Academia Española de Administración Pública no estamos de acuerdo con estas afirmaciones. Todos nosotros, profesionales del sector público hemos realizado y llevado a cabo proyectos que han mejorado la convivencia y el bienestar ciudadano, hemos prestado servicios a la sociedad que han incrementado el nivel de vida de los españoles, y a ello hemos dedicado todo nuestro esfuerzo , por lo que creemos que debemos resaltar el valor la Administración Pública, el sector público, el trabajo de los empleados y funcionarios públicos y , en definitiva, lo público como garantía de convivencia y felicidad de los ciudadanos.

Fachada del INAP - Academia Española de Administraciones Públicas

En general, en nuestro país, más de dos millones y medio de funcionarios y empleados públicos trabajan cada día para poner en funcionamiento los servicios públicos esenciales, administrando sectores de la actividad social y económica, o participando en la regulación de la sociedad. Según los estudios demoscópicos especializados, la opinión pública considera que nuestra Administración pública y nuestros funcionarios desarrollan su actividad en numerosos sectores con un grado de eficacia y eficiencia notable, pero algunos lugares comunes en sentido distinto parecen extendidos en exceso en nuestra sociedad. Uno de ellos, quizás no el más importante ,teniendo en cuenta la crisis en la que vivimos y las perspectivas de futuro nada halagüeño que parecen compartir una gran mayoría de españoles, se refiere al desprestigio de lo público, con sus secuelas de la ineficacia del sector público, la holgazanería de sus funcionarios y la consideración de que en buena parte los males de España tienen su profunda raíz en la ineficacia, la desmesura de las Administraciones Públicas y la incompetencia de los servidores públicos.

Las personas que formamos parte de la Asociación Academia Española de Administración Pública no estamos de acuerdo con estas afirmaciones. Todos nosotros, profesionales del sector público hemos realizado y llevado a cabo proyectos que han mejorado la convivencia y el bienestar ciudadano, hemos prestado servicios a la sociedad que han incrementado el nivel de vida de los españoles, y a ello hemos dedicado todo nuestro esfuerzo , por lo que creemos que debemos resaltar el valor la Administración Pública, el sector público, el trabajo de los empleados y funcionarios públicos y , en definitiva, lo público como garantía de convivencia y felicidad de los ciudadanos.

Fachada del INAP - Academia Española de Administraciones Públicas

Todos nosotros, firmantes de este manifiesto, compartimos los siguientes principios y valores:

1.

Constatamos que nuestro país pasa por una importante crisis económica a la que acompaña en los últimos años, una particular huida hacia delante de determinados responsables políticos que intentan escudar su impericia y errores en los pretendidos fallos de la Constitución de 1978.Nuestra actual Constitución fue un logro y sigue siendo la garantía del mayor período de la historia de España con un régimen democrático. Nos parece que como todas las leyes, aún la Ley Fundamental, pueden mejorarse, pero creemos que la Constitución de 1978 continúa siendo un instrumento eficaz de nuestra convivencia y aún tiene virtualidades que ameritan un desarrollo diferente. En todo caso, si hubiera de modificarse, apoyamos que se haga en un clima de consenso como el que propició su elaboración en los albores de la Transición a la Democracia. Precisamente, una gran parte de los funcionarios contribuyeron al establecimiento del Estado de las Autonomías con su profesionalidad, haciendo posible que las instituciones durante la Transición funcionaran adecuadamente, participando en el proceso de democratización de nuestro país. Nosotros lo seguimos haciendo.

2.

Participamos de la idea, demostrada por decenas de años de experiencia, de que los funcionarios públicos seleccionados por los principios constitucionales de mérito y capacidad, constituyen una garantía del buen funcionamiento de la Administración Pública y son un obstáculo a la corrupción. Son, además, un requisito indispensable del conocimiento adecuado de las políticas públicas, imprescindible para la toma de decisiones acertada por parte de los responsables políticos de raíz democrática.

3.

Consideramos que la conjunción de las personas elegidas con base en las Instituciones democráticas como el sufragio y quienes basan su legitimidad en un sistema meritocrático, generan a la sociedad una garantía de mejora de su convivencia y de eficacia en el hacer de los poderes públicos, como ocurre en todos los países democráticos. Así, la Administración pública, servida básicamente por cuerpos de funcionarios no elegidos sino admitidos tras mecanismos selectivos amparados y descritos en la Ley, es un instrumento de ejecución de la misma, con una función de articulación entre el poder elegido y el ciudadano elector.

4.

Aceptamos que vivimos en la economía de mercado, pero nuestro propósito es otro distinto al que los mercados persiguen. Consideramos que el funcionamiento de los poderes públicos debe basarse en ideas de lograr el bienestar de los ciudadanos, corregir las desigualdades sociales y ayudar a que todos tengan iguales posibilidades en la sociedad democrática. Mercado, pero con regulación; beneficios, pero con redistribución; economía pero con política.

5.

Pensamos que nuestra Administración Pública debe evolucionar, cómo evoluciona la sociedad y, en consecuencia, debe mejorar su funcionamiento, acercándose más a los ciudadanos y prestando un servicio de mayor calidad, eficacia y eficiencia.

¿Por qué una Academia?

Hemos utilizado el término Academia porque pretendemos ir a las raíces, al concepto platónico de Academia como un centro ajardinado donde florezcan las ideas de un conjunto de profesionales, gestores y teóricos de las Administraciones Públicas españolas cuyo principal fin es el de contribuir a mejorar el funcionamiento de nuestra Administración, de nuestro Estado, por medio del concurso, las ideas y las propuestas de un grupo de profesionales del sector público.

¿Quién puede pertenecer a la Academia?

Funcionarios públicos, empleados públicos, profesores de las materias relacionadas (ciencia política y sociología, derecho administrativo, ciencia de la Administración, Políticas públicas, economía, fianzas públicas…). En general , todos aquellos que compartan las ideas aquí expuestas y que ingresen en ella mediante los sistemas de acceso determinados en sus estatutos, que deberán establecer como requisito la experiencia relevante en algún sector de las Administraciones Públicas.

¿Para qué creamos esta Academia?

  • Para debatir entre profesionales sobre los principales aspectos de la Administración que nos preocupan.
  • Para proponer medidas de mejora en el funcionamiento de la Administración.
  • Para establecer posición ante determinados acontecimientos de relevancia para los poderes públicos y para defender aquellas políticas públicas y modos de gestión que consideremos positivos para el desarrollo de nuestra Administración Pública y de España.
  • Para ayudar al desarrollo de procesos y modos de gestión de las Administraciones Públicas que puedan mejorar la convivencia ciudadana.
  • Para formarnos a nosotros mismos y contribuir a formar a otros profesionales en las materias relacionadas con la Administración Pública.
  • Para relacionarnos entre profesionales del sector público que compartimos este ideario de desarrollo y mayor eficacia de la Administración Pública.
  • Para compartir experiencias y teorías que ayuden a mejorar la gestión pública y el funcionamiento de las organizaciones.
  • Para colaborar con otros profesionales españoles o extranjeros para contribuir a mejorar el conocimiento y la gestión de los asuntos públicos.

¿Qué actividades va a desarrollar la Academia?

  • Debates
  • Conferencias
  • Sesiones de aceptación de miembros
  • Cursos de formación
  • Asistencias Técnicas
  • Publicaciones
  • Declaraciones Públicas